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NOTICIAS DE NUESTROS COLABORADORES: Agua, eficiencia y resiliencia como reto hídrico de la industria agroalimentaria valenciana

17 de marzo de 2026

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En la Comunitat Valenciana, la disponibilidad de agua condiciona directamente la actividad del sector agroalimentario. Un sector que representa cerca del 9 % del PIB regional y que forma parte esencial del tejido productivo del territorio.

Esta fortaleza productiva se desarrolla, además, en un territorio con un fuerte estrés hídrico. La Comunitat Valenciana se encuentra entre las regiones europeas con mayor presión sobre los recursos de agua, una realidad que afecta tanto a la agricultura como a la industria de transformación alimentaria.

Con la llegada del 22 de marzo, Día Mundial del Agua, que este año pone el foco en la resiliencia hídrica desde el prisma de la igualdad, el sector vuelve a situar la gestión del agua entre sus prioridades. La forma en que las empresas gestionen este recurso tendrá cada vez más impacto en su competitividad.

Un recurso estratégico bajo presión creciente

Buena parte de la actividad agroalimentaria valenciana se desarrolla en torno a las cuencas del Júcar y el Segura, donde la disponibilidad de recursos hídricos es limitada y la demanda se aproxima con frecuencia al límite de explotación.

Para las empresas del sector, esta situación plantea una doble dimensión de riesgo. Por un lado, el riesgo físico, asociado a posibles restricciones de suministro o a una mayor competencia por el agua disponible. Por otro, el riesgo regulatorio, derivado de un marco normativo cada vez más exigente en materia de sostenibilidad y transparencia ambiental.

Las nuevas obligaciones de reporte vinculadas a la directiva europea de información corporativa sobre sostenibilidad (CSRD) están obligando a muchas empresas a analizar con mayor detalle su huella hídrica y el impacto de sus procesos sobre los recursos naturales.

La gestión del agua ha pasado de ser algo operativo a convertirse en una variable estratégica dentro de la gestión empresarial.

Cada subsector, una realidad distinta en el uso del agua

El uso del agua dentro de la industria agroalimentaria varía significativamente según el tipo de actividad productiva.

En el sector hortofrutícola, especialmente en procesos de manipulado y cuarta gama, el agua se utiliza principalmente para el lavado, transporte hidráulico y acondicionamiento del producto. El principal reto está en gestionar grandes volúmenes y tratar adecuadamente las aguas con sólidos en suspensión.

En la industria cárnica, el agua desempeña un papel fundamental en los procesos de limpieza e higiene. Los consumos son elevados y los efluentes suelen presentar una importante carga orgánica, derivada de grasas y proteínas.

En el sector lácteo, los sistemas de limpieza de equipos y la gestión de subproductos como el suero concentran buena parte del consumo. Además, gran parte del agua utilizada se encuentra a altas temperaturas, lo que conecta directamente la eficiencia hídrica con el consumo energético.

Cada subsector presenta retos propios, pero todos comparten como objetivo optimizar el uso del agua sin comprometer la calidad ni la seguridad de los procesos.

Del vertido a la circularidad del agua en planta

Durante años, muchas plantas industriales han trabajado con el modelo lineal de captar agua, utilizarla en los procesos y tratarla únicamente para cumplir con los límites de vertido. Con todo, la creciente presión sobre los recursos hídricos y el aumento de los costes asociados de su uso están impulsando una evolución hacia modelos más circulares.

La mejora de los sistemas de tratamiento permite hoy transformar los efluentes en un recurso que puede reutilizarse dentro de la propia instalación. Tecnologías como la flotación por aire disuelto o los biorreactores de membrana permiten eliminar grasas, sólidos y materia orgánica para generar aguas aptas para determinados usos industriales.

Este tipo de soluciones puede reducir de forma significativa la captación de agua nueva y mejorar la resiliencia de las instalaciones frente a escenarios de mayor escasez.

La relación inseparable entre el agua y el consumo energético

En la industria alimentaria, el agua está estrechamente ligada al consumo energético. Procesos como el escaldado, la esterilización o la limpieza de equipos requieren grandes volúmenes de agua caliente, lo que implica un gasto energético considerable.

Mejorar la eficiencia en el uso del agua suele traducirse también en una reducción del consumo de energía y de las emisiones asociadas. La optimización de los sistemas de limpieza, la recuperación de calor o la reutilización de determinadas corrientes de agua permiten avanzar en esta doble eficiencia.

En muchos casos, una mejor gestión del agua reduce el impacto ambiental de la actividad industrial y permite generar ahorros económicos relevantes.

Tecnología y datos para mejorar la eficiencia

Bajo este contexto, la digitalización ya juega un papel clave en la gestión del agua dentro de las plantas industriales. De hecho, la incorporación de sensores de caudal, sistemas de monitorización y herramientas de análisis de datos permite conocer con mayor precisión dónde y cómo se consume el agua. Esta información facilita detectar fugas, optimizar procesos y tomar decisiones basadas en datos reales.

A ello se suman otras medidas como la mejora de los sistemas de limpieza, la regulación de presiones en redes internas o la segregación de corrientes de vertido, que permiten aplicar tratamientos más eficientes y adaptados a cada proceso.

Invertir en eficiencia hídrica

Aunque la implantación de sistemas avanzados de tratamiento o reutilización requiere inversiones relevantes, el incremento progresivo del coste del agua está haciendo que muchos proyectos de eficiencia hídrica presenten periodos de retorno cada vez más competitivos.

A los costes de abastecimiento se suman el canon de saneamiento, los productos químicos necesarios para el tratamiento, la energía o la gestión de vertidos. Analizar el ciclo completo del agua permite identificar oportunidades de mejora que, en muchos casos, combinan ahorro económico y mejora ambiental.

Además, este tipo de actuaciones contribuyen a avanzar en objetivos ampliamente compartidos por el sector, como el Objetivo de Desarrollo Sostenible -ODS- 6 (agua limpia y saneamiento) y el ODS 12 (producción y consumo responsables).

Ingeniería para avanzar hacia una industria más resiliente

La transición hacia modelos de gestión hídrica más eficientes requiere analizar el ciclo integral del agua en las plantas industriales desde una perspectiva integral.

Identificar oportunidades de optimización, mejorar los sistemas de tratamiento o integrar soluciones de reutilización exige combinar conocimiento técnico con una comprensión profunda de los procesos industriales.

En este ámbito, la ingeniería especializada en ciclo integral del agua está desempeñando un papel cada vez más relevante. Empresas como MasQueIngenieros, asociada a FEDACOVA, trabajan junto a la industria agroalimentaria en el diseño y optimización de soluciones vinculadas al ciclo integral del agua, la eficiencia de procesos y la sostenibilidad industrial.

En un territorio donde el agua siempre ha sido un recurso valioso, mejorar su gestión será clave para la competitividad futura del sector agroalimentario.

Luis Cano, MasQueIngenieros