Turrones Picó marca la diferencia en el sector con una estrategia clara que lleva desarrollando desde hace más de 3 años: su compromiso con el entorno y su apuesta por la sostenibilidad.
Esta estrategia empezó a trabajarse cuando apenas existía esa gran conciencia medioambiental y de la misma ha salido una hoja de ruta donde la firma centenaria de turrones ha dado un paso más a la hora de conectar con los consumidores.
Se trata de crear campañas donde se comunica en valores ligados a la importancia de cuidar nuestro entorno y todo ello a través de historias diferentes e innovadoras que parten desde la emoción.
El resultado de estos tres años de trabajo son millones de reproducciones de cada uno de los vídeos que se han creado alrededor de este concepto, un fenómeno viral año tras año, una destacada presencia informativa en los medios de comunicación nacionales, la participación de influencers y cantantes de primer nivel y un total de siete premios en los certámenes de publicidad y marketing alimentario más importantes del país.
Pero más allá de todas estas cifras, lo que se ha conseguido es definir un recorrido de marca a través de un concepto que posiciona a Turrones Picó como una empresa comprometida con el entorno y dispuesta a plantar su semilla para crear un mundo mejor.
Y es que tal y como decía el lema de una de las campañas: “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.
La estrategia de Turrones Picó no sólo ha permitido concienciar al consumidor sino que ha dado un giro a la publicidad tradicional para establecer una vía innovadora centrada en comunicar en valores, ligarlos a la identidad de marca y establecer una sintonía con los consumidores a través de historias diferentes que parten desde la emoción.

La importancia de las abejas: el eje principal de las campañas
El concepto desarrollado durante estos tres años por la agencia Siberia parte de la importancia que tienen las abejas (considerado como el ser vivo más importante del planeta por el Earthwatch Institute de Londres), de su papel esencial para fabricar uno de los principales ingredientes del turrón como es la miel y de su compleja situación ya que el 90% de las abejas han desaparecido por el abuso de pesticidas, la deforestación o la falta de flores.
A partir de ahí se trabajó en generar conciencia medioambiental y elaboró el siguiente planteamiento: sin abejas no habría miel, sin miel no tendríamos turrón y sin turrón, no habría Navidad.
Todo ello se plasmó en un conmovedor cortometraje de dibujos animados titulado ‘Navidades sin turrón’ en el se recreaba un futuro no muy lejano en el que un abuelo explicaba a sus nietos Lucas y Lucía por qué ya no se come turrón en Navidad.
La campaña se convirtió en viral en apenas 15 días con millones de reproducciones y de impactos y se completó con la creación de la primera cadena de hoteles para abejas cuya arquitectura está inspirada en la tradicional maza de Turrones Picó.
Este mensaje de compromiso contra el cambio climático también estuvo presente en la campaña ‘Hola mundo’. El eje principal de esta nueva propuesta se centraba en un mensaje en el que nos invitaba a todos a tener pequeños gestos con el entorno porque la suma de todos ellos puede cambiar el mundo.
En esta ocasión, este nuevo cortometraje animado volvió a cautivar al público y cosechar millones de reproducciones y contenido viral que volvió a repetirse en la última campaña: ‘Trátame bien’.
Esta vez, Turrones Picó nos sorprendía con un villancico en el que Lucía junto a sus compañeros de clase interpretaba un canto a la naturaleza en el que se abordaba la necesidad de cuidar el entorno y proteger a las abejas.
Para ello, se creó un spot en el que un grupo de niños y niñas vestidos de abejas interpretaban el villancico ‘Trátame bien’; también se lanzó un concurso escolar donde tenían que interpretar la letra de ese villancico y, por otra parte, los cantantes Rosa López, Rayden, Soraya, David Rees, Sole Giménez y Rozalén se sumaron a esta iniciativa a través de sus redes sociales.
El resultado de esta campaña se tradujo en una cosecha de importantes cifras entre las que destacan un vídeo viral con más de dos millones de reproducciones, más de 600 impactos en los medios de comunicación y la participación de 200 colegios de toda España en el concurso de villancicos.
Además, esa forma innovadora de comunicar y de marcar las diferencias ha recibido su recompensa en forma de importantes premios. En este sentido, las campañas de Turrones Picó han logrado cuatro galardones en los premios Best Awards, los únicos premios de marketing alimentario que se conceden en España; un premio chupete en categoría de cine y televisión y un premio Lluna así como finalistas en los Premios El Sol, el principal festival publicitario iberoamericano y también han sido finalistas en los premios MIA.
En definitiva, Turrones Picó ha emprendido un camino hacia la sostenibilidad con un enfoque diferente, que marca las diferencias, que permite concienciar a la población y cuyos valores van ligados a la marca.

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